
Mi vida en la gimnasia olímpica: 10 años de entrega total
La gimnasia olímpica no fue solo un deporte para mí, fue mi vida durante más de 10 años. Desde los 9 hasta los 21 años, pasé horas entrenando, perfeccionando movimientos y superando mis propios límites.
Cuatro horas al día, seis días a la semana, sin excusas. Representar a la selección de Ecuador fue uno de los mayores logros de mi vida, pero lo que realmente me marcó fue todo lo que aprendí en el camino.
Descubrí que la disciplina, el esfuerzo y la resiliencia no solo te hacen mejor en el deporte, sino en cada aspecto de la vida.
Disciplina: La base de todo éxito
Si algo me dejó la gimnasia es que no hay atajos. Aprendí que cada repetición, cada entrenamiento y cada sacrificio suman. No se trata de talento, sino de compromiso diario.
- La disciplina fue mi mejor maestra. Me enseñó que la constancia es la clave para alcanzar cualquier meta.
- El esfuerzo sin excusas se convirtió en mi mentalidad de vida. Si quería mejorar, dependía solo de mí.
- El progreso real es acumulativo. No es cuestión de grandes saltos, sino de pequeños avances todos los días.
Hoy, esa misma mentalidad la aplico en mi trabajo y en cada reto que enfrentó. Sé que el éxito no llega de la nada, sino de la suma de miles de pequeños esfuerzos constantes.
Resiliencia: Caerse y levantarse más fuerte
Las lesiones fueron parte del camino. Espalda, hombros, tobillos… cada una me enseñó una lección distinta. El dolor físico y mental me puso a prueba muchas veces, pero aprendí que la resiliencia es lo que realmente te define.
- Cada lesión me enseñó a escuchar mi cuerpo y entender mis límites.
- La recuperación me mostró que hasta los pequeños avances importan.
- Aprendí que rendirse no es una opción. Siempre hay una manera de volver más fuerte.
Esa mentalidad me ha acompañado hasta hoy. Cada obstáculo, en el deporte o en la vida, es solo una oportunidad para aprender y crecer.
Trabajo en equipo en un deporte individual
Aunque la gimnasia parece un deporte individual, la verdad es que el equipo lo es todo.
- Las largas horas de entrenamiento eran más llevaderas gracias al apoyo de mis compañeros.
- En los momentos más duros, el equipo siempre estaba ahí, empujándonos unos a otros.
- Aprendí que el éxito es más grande cuando se comparte.
Hoy valoro más que nunca esa cultura de apoyo y compañerismo. La mentalidad de equipo no solo es clave en el deporte, sino en cualquier aspecto de la vida.
De la gimnasia a Growth Digital: La misma mentalidad ganadora
Cuando dejé la gimnasia, pensé que esa etapa de mi vida quedaría atrás. Pero me equivoqué. Todo lo que aprendí en esos años sigue presente en mi día a día en Growth Digital.
- Adaptabilidad: En el mundo digital, todo cambia constantemente. Así como en la gimnasia me adaptaba a nuevas rutinas, hoy lo hago con cada cambio en el mercado.
- Disciplina: Las estrategias digitales requieren paciencia y constancia. Nada pasa de la noche a la mañana, pero el esfuerzo continuo siempre da resultados.
- Resiliencia: No todo siempre sale como lo planeamos. Pero cada desafío es una oportunidad para aprender y mejorar.
Hoy, en Growth Digital, sigo aplicando la misma filosofía que me hizo crecer en la gimnasia. Porque al final del día, el éxito – en el deporte, en el trabajo y en la vida – siempre se construye con esfuerzo, constancia y pasión.